La Grandeza de Damien Rice en Primavera Sound

Uno de los artistas del Primavera Sound que más ganas tenía de ver, era Damien Rice. Tengo que asegurar que lo de Damien Rice fue apoteósico, histórico, grandioso y formidable.

Fue de grandes emociones, como una voz, seis cuerdas, dos micrófonos y una camiseta deshilachada pudieron hacer emocionarme a mi principalmente y creo que al resto de los mortales que estábamos allí.

Damien Rice habló poco, cantó, que es su trabajo, y de que manera. Rompía a gritar de pronto, bajaba el tono, subía, se balanceaba mirando al suelo, había momentos que no quería mirar al publico, pero al final nos miraba. Su voz limpia y desgarradora, su guitarra que parecía iba a romperse las cuerdas por la intensidad que la arañaba. Cambiaba de micrófono con un tono y un sonido totalmente metálico, como si de un megáfono. Pero es que así cantaba bien, es que quedaba bien!!!

Se me eriza el vello de pensarlo, fueron muchos momentos en los que no sabía donde estaba, porque mi cabeza pensaba en infinidad de situaciones.

Empezó con Delicate, de su álbum O, después pasó a 9 Crimes, subiendo poco a poco sus registros, siendo uno de los grandes momentos de su actuación. La gente parecía empezar a calentarse con sus melodías, con esos gritos, y como sacudía su mano sobre las cuerdas de su guitarra dándole una bestial intensidad. Que fácil lo hace, como cambia de registros, las luces del escenario parecían que entristecían con él, pero el grita, no para, puede pasar del tono más alto al tono más desgarrador, no tiene fin.

Y sigue con otra de las grandes, una de mis favoritas, Elephant, va cumpliendo su guion, dejarnos atrapados poco a poco, haciéndonos recordar momentos de nuestras vidas, momentos bellos, situaciones inolvidables, el silencio esta presente rompiéndose por su gran voz y su guitarra. Parece ser el único allí, parece que nos está cantando a cada uno de nosotros individualmente, aunque se desgañite una vez más.

Don´t Wanna Change to You, de su último álbum, una pausa para las emociones. En las pantallas, una chica parecía que escribía en su móvil “I Don´t Wanna Change To You” a alguien, hasta que le dijeron “te están viendo todos” y ella se avergonzó, a lo que todos se rieron, pero ella se quedará tranquila cuando sepa que su imagen quedará inmortalizada para los restos y las risas borradas para la posteridad siendo ella la protagonista durante unos segundos, porque allí continuaba Damien Rice.

Media hora recordaba Damien Rice que le quedaba, y entonó I Remember, otra canción para el recuerdo. Seguía tranquilizándonos, poco a poco. Tocando con estilo, sin decaer en sus gestos, hasta que de pronto algo le hizo subir, y de que manera, aquí si se movía, su cara demostraba su delirio, su placer, no era nada más que una canción, pero a veces las canciones hay que saber tratarlas, y aquí Damien Rice lo bordó, cabalgaba con una guitarra e iba a saltar, mezcló sus bramidos, mordía su guitarra como si de una eléctrica se tratara y zassss…. nos deleitó con The Blower´s Daughter, para volver a serenarnos. La gente se metía las manos en los bolsillos, y no para buscar un mechero y encenderlo, buscaban un pañuelo para secarse sus ojos derretidos de tanta emoción ardiente.

Agradeció a todos estar ahí, y balbuceó algunas palabras en español, pasando a afinar su guitarra. Se lo puede permitir. Y dio comienzo con The Greatest Bastard, de su último álbum, y después a Cannonball.

Estaba casi terminando, y volvía a poner sus cuerdas en modo sobrecogedor. Para soltarnos The Box, la aflicción volvía, para apoderarse de nosotros, cambiaba de micrófonos para darle otro sentido, la emoción estaba ahí, el recuerdo ingrato, el momento álgido de tu vida que aún recuerdas, el momento en el que caíste y te levantaste, eso lo puede hacer él.

Llegaba la última, la última que ninguno esperábamos, que nos dejos anonadados a todos. It Takes a lot To Know a Man, como se iba mezclando, como parecía besar su guitarra, le cantaba a su guitarra, la ama, la trata con cariño, le da más amor, ese amor que todos necesitamos, le da palabras, esas palabras que todos queremos, le da las caricias que ella devuelve en forma de grandes notas. Se va, pisa sus pedales en el suelo, deja su guitarra, y vuelve con una nueva guitarra, como si de un amor recordado se tratara, para seguir con su canción, sin dejar de recordar a la otra. Pero él sigue, quiere demostrar que puede con cualquiera, pero su voz se dedica a otra cosa, parece que la guitarra le llama, cree que la necesita, está gimiendo, está clamando por ella, es ella a quien la necesita, quiere que el corazón nos bombee a ritmo de sus baquetas, su seis cuerdas vuelve, vuelve para dar lo que necesitábamos, ese bis que todos hubiéramos deseado y que aquí nos lo esta deleitando Damien Rice y su guitarra, es único, un APLAUSO, pero el parece seguir cantando It Takes a lot To Know a Man para reconocerles que hace falta mucho para conocer a un hombre. Se queda en nuestros oídos su voz, y en nuestros ojos su guitarra, su voz y su amor, increíble Damien Rice, increíble, no se te puede pedir más, sólo decirte Muchas Gracias por haberme hecho pasar uno de los mejores momentos de mi vida.

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5 comentarios en “La Grandeza de Damien Rice en Primavera Sound

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