El Sueño de un Soñador – Neil Young + Promise of The Real (Crónica Festival Mad Cool 2016)

Uno de los acontecimientos musicales más importante del año, quizá del siglo XXI, es la reunión de músicos que tendrá lugar el próximo octubre en EEUU, el Desert Trip. Ni más ni menos, que Roger Waters, Bob Dylan, Rolling Stone, Paul McCartney, The Who y Neil Young.

Que tengan cuidado los primeros, porque el último está demostrando una fuerza poderosa. Les destripará.

Antes, hemos saboreado en Mad Cool Festival a Neil Young, el serio. El que no se achanta con tanta gente, el que parece que está contagiado por la juventud del grupo del hijo de Willie Nelson. El que acaba los conciertos abrazados y dando las gracias al público como hacen los artistas de teatro. El que se queda con las ganas y vuelve al escenario cuando la norma es acabar e irse. El que le echa más minutos a su espectáculo, el que alarga los temas a base de guitarrazos, el que protesta ante las grandes empresas de transgénicos.

Neil Young hizo un concierto en Madrid en el que demostró a toda la juventud (algunos, no tan jóvenes) que llenan los escenarios de todos los festivales y conciertos, que hay que improvisar más, y dejarse llevar por el aliento del público, por la fuerza que transmite la gente que están ahí de pie. Por respetar al respetable y hacerle vibrar. El canadiense viene desde muy lejos, en el tiempo y en lo geográfico, pero el público también. Había gente que venía desde de distintos puntos de la geografía nacional y otros desde algún lugar remoto del mundo. Neil Young llenó de fuertes vibraciones a todos los presentes. No hizo ninguna teatralidad, excepto en su despedida. Fue serio y compungido, aunque alguna sonrisa de felicidad se le escapó. Fue natural, como el sabor de la cereza que se comió al finalizar una de sus canciones.

Un derroche de poderío que comenzó con su armónica y guitarra, con su clásico organo, desgastado por el tiempo y uso, arreglado incluso con cinta americana.

Sus canciones eran algo espesas para los no acostumbrados a su música. Poco a poco, entraba y salía del Harvest, con Heart of Gold, Alabama o Words, que desencadenaron a la multitud ese agradecimiento que se merecen los artistas puros.

El silencio que se mantenía entre canción y canción, se resquebrajaba con las canciones del canadiense. Llegó Down By The River, la gente acompañaba a Neil Young en los coros y aguantaba como podía el chaparrón sonoro que soltaba el señor Young desde esa nube en la que se encuentran los grandes mitos. Más de diez minutos de canción hacía presagiar que con esa delicatessen nos haría amortizar tanto esfuerzo. Después, otra grande, Mansion On The Hill. Parecía el último sprint… Que no se acabe nunca!!!!

Pero no. El grupo Promise of The Real se sentía cómodo y Young empezaba a sonreír. Empezaba la tormenta.

Las manos del viejo Neil, se veian arrugadas, pero los dedos eran ágiles a la hora de tocar las cuerdas. Lo único que desentonaba era la muñequera fucsia que sujetaba su muñeca derecha, pero que gracias a ella evitó alguna molestia y nos dejara atónitos con canciones como Like a Hurricane o la interminable Rockin in the Free World, todo un lujo de canción que una vez acabada la volvía a empezar, y así tres y cuatro veces, dando guitarrazos para todos los lados dejando a todos extasiados después de más de dos horas de concierto. Se había pasado de tiempo, pero eran felices, el batería no daba crédito al jefe del escenario, porque quería más y más, hasta que se acabó la canción y nos dejó a todos por los suelos aunque esperabamos un nuevo arranque.

A Neil Young lo conocí de pequeño, cuando mi hermano Pablo, lo ponía a todo volumen en los altavoces de su habitación. Like a Hurricane, Hey Hey My My o Rockin in The Free World eran las que más retumbaban en las paredes de nuestra casa, además del famoso Harvest entre otras. Creo que hasta a nuestros padres, les acabaron de gustar Neil Young. 

Era un sueño para mí ver al genio que escuchaba desde pequeño. Por eso, cuando vi a dos veinteañeros que detrás mía tarareaban las canciones, no pude reprimirme y preguntarles como habían conocido a Neil Young. Ella, con una inocencia que demostraba el amor a su chico, me respondió que había sido por su novio. Él, dijo, que lo descubrió por su cuenta. Esto demuestra que Neil Young está hecho para todos, jóvenes y mayores, adolescentes y viejos.


Neil Young & Promise of The Real
acabaron su actuación, memorable, histórica, apoteósica, bestial y grandiosa… para no extenderme. Saludaron al público abrazados y agradecieron con el gesto de gracias por estar ahí debajo, devuelto por el público con un aplauso eterno.

Todos nos estábamos marchando. De pronto alguien dice que vuelven. Imposible. Lo han dado todo y serán unos técnicos para el desmontaje. Nadie vuelve cuando han acabado, y mucho menos si no lo pide el público. No. Error, no son técnicos, son ellos otra vez. Parece ser que como no nos han matado de placer, quieren volver a intentarlo.

Love And Only Love es un mensaje para todos, Amor y solo amor perdurará dice la canción, claro que si Neil, mi amor hacia tu música siempre estará conmigo. Gracias Pablo, por enseñarme al bestia este, al que todos nos miraban extrañados cuando poníamos el Weld o algunos de sus temas.

Al acabar, todos los músicos, se abrazan en corro y empiezan a dar saltos de alegría como si hubieran ganado un campeonato. El campeonato del mundo de hacer feliz. 


Como dice su canción “Like a Hurricane”… I’m just a dreamer, but you are just a dream….

Anuncios

8 comentarios en “El Sueño de un Soñador – Neil Young + Promise of The Real (Crónica Festival Mad Cool 2016)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s